jueves, junio 28, 2007

luchando con gatos II


viene de aquí

El gato sobrevivió y su dueña le buscó una justificación a la caída: el gato estúpido había intentado cazar alguna paloma. Dudo que Paco hubiera intentado cazar nada, pero en cualquier caso, teniendo en cuenta que era un gato enclenque, intentar cazar esas palomas como gallinas que se posaban en nuestros balconcillos no hubiera sido sino una muestra más de su estupidez.

Como Paco seguía golpeando su cabeza contra todo tipo de superficies duras, maullando insistentemente, atacando las piernas de la gente y arañando muebles, la dueña decidió castrarlo para solucionar el problema, lo que siempre consideré una forma muy curiosa de solucionar problemas.

En los foros de “amantes” de los gatos se usan eufemismos para hablar de la castración como “alterar a la mascota” u “operar” . La verdad es que suena mejor que “arrancarle los cojones". Esto es lo que dice una amante de los gatos sobre la castración:

El operar a su gata es una buena idea por muchas razones, la mas importante es el control de la población felina”.

La verdad es que si de lo que se trataba era controlar la población felina tengo muchas otras ideas sobre cómo se podría controlar. Y de forma definitiva.

Otro dice esto:
El castrar al gato reduce su lado destructivo. La mayoría de los machos intactos son muy agresivos, pelean con otros gatos y rocían orina para marcar su territorio. Comparado con un gato intacto, el castrado es mas afectuoso, y calmado haciendo de el una mejor mascota.”

Así dicho parece como si los gatos fueran culpables de ser gatos. En realidad lo que quería decir quien perpetró el párrafo es esto: “Al arrancarle los cojones al gato se consigue un bicho gordo y tranquilo. La mayoría de los gatos con testículos son normales: defienden su territorio y lo marcan. Comparado con un gato normal, el bicho gordo tranquilo sin cojones es manso y da menos problemas”.

Pero a veces sucede que arrancarle parte de los genitales al gato no es la solución. Al menos en el caso de Paco, que tras unos días de recuperación, continuó maullando, atacando y golpeándose la cabeza, con lo que se demostró que su estupidez no provenía de cuestiones hormonales, sino que tenía causas más profundas y era un gato gilipollas con o sin testículos.

La dueña le seguía diciendo que era un gato malo muy malo, con una ceguera total para distinguir entre maldad y estupidez que me temí le iba a causar más de un problema en la vida (a la dueña). Y “mantenía” charlas con Paco más largas y con frases más extensas de lo que el sentido común considera conveniente.

Dejé aquel piso y ya no he vuelto a convivir con gatos aunque he conocido alguno. Por ejemplo, las gatas de unos amigos, que se llevaban bien (las gatas) hasta que “intervinieron” a una y la otra dejó de reconocer el olor de su compañera, por lo que se peleaban constantemente. Las llevaron a un psicólogo gatuno, que mandó empastillarlas. Seguían peleándose pero al menos iban colocadas.

También conocí a Pollo, el gato de un amigo del pueblo. Descubrieron que no era gato cuando parió cuatro gatos pequeños (hay quien los llama gatitos pero no vamos a caer en esa trampa, no nos van a engañarnos con diminutivos (¿por qué de pronto hablo en plural? ¿me estaré volviendo loco como Paco el gato?) )

continuará (bueno, lo continuaré)

miércoles, junio 20, 2007

Una tarde con el Fary

Ayer murió el Fary, y recordé una tarde de verano del 2001, creo, cuando estuve en su chalet con dos señores del negocio audiovisual que preparaban su regreso a las series. A mí me habían encargado una pre-biblia de una serie en la que el Fary sería propietario de un bar en un centro comercial. El proyecto se quedó en proyecto, tal vez para bien.

El Fary parecía, como dicen hoy las crónicas, un tío simpático y campechano y seguro que lo era (aunque no hay que olvidar que apadrinó a Melody). Y era también un buen contador de anécdotas. Nos contó unas cuantas de su vida, alguna “jugosa”, pero con esta memoria que tengo no recuerdo nada, aparte de algo relacionado con Maria Jiménez y el whisky. Ninguna novedad.

Por la casa andaban sus hijos. Nos dijo que uno acababa de grabar un disco, que luego resultó ser aquel con un estribillo sobre las leyes de la termodinámica: “y cuanto más acelero, más calentito me pongo”.

Ayer y hoy he podido leer necrológicas y oír testimonios de conocidos y admiradores. Es un momento propicio para caer en los lugares comunes, para decir eso de “siempre se van los mejores”, y lo de “seguirá cantando allá arriba en el cielo”. Nunca termino de comprender este empeño en que la gente siga trabajando más allá de su muerte.

Es un tópico que sólo se aplica a los artistas. Aún no he oído tras la muerte de un albañil digan que seguirá alicatando allí arriba. Aplíquese lo mismo a un cobrador de la O.R.A. ¿Cómo serían las necrológicas de los repartidores de butano? ( y una pregunta más importante: ¿se usará butano ahí arriba?) ¿Y las necrológicas que escribirían de un pederasta sus amigos?¿Estamos condenados a hacer lo mismo en la otra vida? Entonces, ¿seguirá trabajando el arquitecto de la Almudena?

¿Cómo será el cielo si allí están cantando cada día Rocío Jurado, el Fary , la Durcal y Camilo Sesto? (sí, sé que hay quien dice que este último sigue vivo pero creo que siempre estuvo más allá que acá) Si así fuera, ¿merece la pena la salvación? ¿En el infierno se sigue trabajando? ¿Rouco Varela me podría explicar todo esto?

Siempre se van los mejores, dicen. Esta frase alienta el suicidio. Una forma rápida de salir de la mediocridad. Y también un consuelo, porque algún día todos nos iremos, y seremos entonces los mejores, como hoy lo es el Fary. Yo paso por ser el mejor un ratito pero no pienso seguir escribiendo en el más allá.

Dejo unos versos, sentidos, para terminar:

“Vaya torito,
ay torito bravo,
lleva botines
y no va descalzo”

martes, junio 19, 2007

luchando con gatos I

Desde hace unos meses en la casa del pueblo sufrimos los robos de unos gatos ladrones que llegan por los tejados desde la casa de una vecina, saltan a nuestra terraza y entran con facilidad en la cocina cuando mi madre tiene la puerta abierta, que es casi siempre y más en estas fechas. La vecina dice que les echa de comer y esqueléticos no están. Parece que los cabrones lo hicieran por hobby. Hay días en los que mi madre llega a agobiarse porque le roban, por ejemplo, los filetes que iba a usar para la cena. He comenzado a odiar a los gatos.

Aunque hace años hasta recogí uno en la calle. Era un gato negro que un domingo por la noche me siguió por medio pueblo maullando. Al final lo pasé a la casa y lo dejé en el corral. Pronto lo descubrió mi madre pero permitió que se quedara. Era un gato huraño que no caló mucho en la familia. Más bien no caló nada y ni llegamos a bautizarlo. Mientras mi perra llegó a tener dos nombres: “Tula” y “Nuca” el gato se quedó en eso, “el gato”, y si llegaba a enfadar a mi madre, “el gatuzo ese”. Fue un gato pesado, que solía perseguir a mi madre maullando por toda la casa, un gato que sufría de halitosis, un gato con la costumbre perruna de pasearse tras mi madre por el pueblo cuando ella salía a comprar, lo que le daba un aire a la mujer de loca mesetaria, un gato que parecía de la mafia gatuna, porque más de una vez traía a casa cabezas de gorriones con las que jugaba hasta que se le perdían bajo los muebles o conseguíamos quitárselas. Por febrero, cuando dicen que las gatas andan en celo, el gato sin nombre desaparecía durante semanas para regresar lleno de heridas que había que curarle con yodo si se dejaba. Un año creímos que no sobreviviría pero lo hizo. Pero uno de esos inviernos se fue y nunca regresó. Un día, ya en primavera, al apartar las sobras de pescado, nos dimos cuenta que hacía tiempo que no sabiamos nada de él. No se volvió a hablar del tema.


Al llegar a Madrid, años después de todo esto, me encontré que en mi primer piso vivía una gata. Era un piso en la calle Mayor, en la época en la que aún le quedaban unos meses a la peseta y uno de los hermanos Urquijo moría en un portal. En el piso vivíamos un chico gay de un pueblo de Zamora que se asombraba de que yo hablará todas las semanas con mi familia de un pueblo de Albacete, una chica de San Sebastián que a veces salía llorando en bragas al sofá porque su novio, un tío majete que cultivaba marihuana, setas y hongos, se dormía justo después de follar, (lo normal habría sido que se durmiera antes pero hay chicas muy exigentes) Lola ( la gata de la chica) y yo, que iba siempre por Madrid con un plano de la ciudad y además lo usaba con frecuencia.

El cuarto de baño siempre olía a meados de gato aunque eso era más culpa de la chica que de la gata, por dos cosas: por no ponerle el meadero en su habitación, que era lo debido y por no cambiarle la tierra con frecuencia. Lola fue una gata llevadera comparada con los felinos que conocí después.

En el siguiente piso estaba Momo, que pese al nombre era una gata. Momo era pesada y robaba o simplemente tiraba al suelo toda la comida que se encontraba por la cocina. Vamos, como todos los gatos. Meses después se fue la dueña de Momo con su gato y llegó la dueña de Paco, y pensé que existía por ahí una legión de mujeres solitarias que junto a sus maletas cargaban siempre las jaulas de los gatos locos con los que compartían sus vidas.

Pronto quedó claro que Paco era un gato demente. Paco tenía síndrome de gato guardián. Cuando oía la puerta de la entrada se agazapaba en cualquier rincón del pasillo y saltaba a tus piernas. Así que tras los primeros sustos entrabas en el piso con cierta tensión. Esperabas el ataque que a veces no se producía pero cuando te confiabas y olvidabas que en ese piso vivía un gato loco, te atacaba de nuevo.

Después del ataque Paco salía corriendo a toda velocidad por el pasillo. Aquel gato tenía un problema grave: creía en la infinitud de los pasillos. Y aunque la realidad y la puerta de la cocina le demostraban cada día que no era así el seguía pegándose grandes trastazos contra la puerta. Creo que estaba inmerso en un círculo vicioso de estupidez. Cuando más golpes se daba más tonto se volvía y cuanto más tonto se volvía más golpes se daba.
Su dueña le decía que era un gato malo. Muy malo. Pero no, era simplemente estúpido. Muy estúpido.
Un día le dio por hacer equilibrismos por el balconcillo y cuatro pisos más abajo lo recogieron las chicas de una pastelería.

¿Continuará?

viernes, junio 08, 2007

que la inmortalidad te recoja

Yo hice la mili de alférez en Bilbao, y en la cantina había un cartel que decía: “ a quien muere por la patria lo recoge la inmortalidad”.

Yo le dije al comandante que allí debía haber una errata:
-Mi comandante, ¿no debería poner que lo recoge la mortalidad?.
Acabé dos días en el calabozo, claro.


Jesús Mosterín, en “eps”

algo que no sufre

el otro día un obrero gaditano de Delphi, tras una jornada movida en la que ardió de todo,
declaraba ante la televisión que ahora sólo iban a quemar "algo que no sufre, como los contenedores"

lunes, junio 04, 2007

Obituario del poeta manchego Sifrig Rosemberg (y III)


Sifrig, que había practicado casi todo los géneros poéticos, tenía una espina clavada pero las pinzas de las pestañas de su madre eran muy rústicas y no conseguía quitársela, hasta que un día logró que una ardilla de afilados dientes, a cambio de una ración de arenques y un D.I.U., se la extrajese. Hasta que no vio los dientes de la ardilla no fue consciente de que pese a su amplia obra poética aún no había escrito ninguna elegía. Pensó entonces en algún amigo que se mereciera una elegía pero no encontraba ninguno que lo motivara lo suficiente. El que fuera su mejor amigo, Rodolfo, no le hablaba tras una agria discusión sobre si los tetrabrick de Don Simón eran tetraedros o conos. Ambos pensaban que eran conos pero la discusión surgió porque sus lenguas, siempre pastosas, no podían pronunciar “tetrabrick” ni “tetraedro”, lo que les llevaba a la ofuscación y a pellizcarse las nalgas mientras gritaban “¡uy, uy, uy, ay, ay, ay!”


Decidió entonces escribirle una elegía a Pepe, el dueño del bar Paco, que le permitía celebrar recitales en su bar cuando no había nadie. Pero nadie nadie porque hasta Pepe se ausentaba tras dejar el alcohol bajo llave.
La elegía a Pepe se tituló “Elegía” y comenzaba así:
“Los gusanos se deslizan por tu puro cráneo
blanco como la pintura blanca.
Cómo envidio a los gusanos que se comieron tus ojos...
...Benditos”
A Pepe no le gustó nada la elegía y echó a Sifrig del bar. Aristóteles García, uno de los mayores expertos en su obra le dio una posible causa del enfado.

-Pero Sifrig, que para que te dediquen una elegía hay que estar muerto.
Esto dejó pensativo a Sifrig, que minutos después respondió.
-¿Ah, sí? Pues toma.
Y mató a Aristóteles, que agonizante,le dijo.
-No, yo no, el de la elegía.
Fue entonces cuando Sifrig decidió suicidarse para dedicarse a sí mismo una elegía, y romper así todas las convenciones literarias y la lógica vital. Para ello se arrojó varias veces delante de un tractor que labraba por Quintanilla del Burgo. El tractorista, harto de la actitud de Sifrig, que no le dejaba labrar lo tiró al pilón del pueblo. Sifrig no sabía nadar e intentó morir ahogado pero que el pilón estuviera seco no le facilitó las cosas. Decidió entonces, ante la imposibilidad del suicidio, hacerse sibarita, pero como no tenía dinero para darse al sibaritismo se dedicó a cantar canciones de Bisbal en la puerta del museo del Prado. Un intento de voltereta acabó con su vida. Sifrig murió sin cumplir su gran sueño: visitar todos los museos de cera del continente.

En su tumba dejó un epitafio que es la última muestra de su talento provocador:
“Tonto el que lo lea”.

(En la foto tres admiradoras de Sifrig del club "Admiradoras de Sifrig con abanico". "Lo que más me gusta de él son sus metonimias", confesó ruborizada una de ellas)

viernes, diciembre 01, 2006

Obituario del poeta manchego Sifrig Rosemberg (II)

Escrupuloso estilista, no vio publicado su primer poema (aparte de sus pintadas en las paredes de Albacete) hasta los 34 años. Lo tituló “Oda negativa a un guardia urbano”, aunque en el acta del juicio donde se publicó aparece como “Insultos que el acusado profirió contra el agente cuando este procedió a retirar de la vía pública una carretilla repleta de barras de turrón sabor kiwi”. Era agosto y hay quien ha visto en este arriesgado gesto de Sifrig el nacimiento de la perfomance manchega chanante. La Oda, que fue recitada una sola vez y corriendo, comenzaba así:

"¡Jodido guardia urbano! ¡Desvuélveme el turrón! ...que era de Jijona ....maldito!"

Aunque todo es confusión en la vida de este genio una lectura atenta de sus poemas nos permite concretar algunos datos. Por ejemplo, que pese a a sus múltiples polémicas Sifrig aún tuvo tiempo para llevar una desenfrenada vida amorosa, por lo que se puede deducir de los muchos poemas de esta temática que aparecen en su obra. Así tenemos la serie de odas amorosas: “Oda a Jenifer”, “Oda a Tatiana”, “Oda a Sumisa” y “Oda a Paolo”, seguida por “La canción desgarrada”, que comienza:

"Tres puntos de sutura. Eso duele"

También podemos deducir de sus poemas su afán revolucionario y provocador, propio de un hombre que bebía el vino sin gaseosa, de lo que siempre se jactó. Sifrig quería llevar la poesía a la calle lo que le costó varias denuncias de bibliotecas públicas por arrojar sus libros por las ventanas. En este intento socializador también realizó numerosas lecturas urbanas; así el ciclo de lecturas poéticas de cada 20 de noviembre en el Valle de los Caídos. Especialmente recordada es “La oda a la sodomia interracial”, que leyó en 1976, horas antes de su primer ingreso en el Gregorio Marañón.

Por esas mismas fechas mantuvo una de sus más agrias polémicas con un colega, en concreto con Gustavo Adolfo Becquer, al que Sifrig acusaba de haber nacido antes que él con la descarada intención de copiarle unos versos que claramente le pertenecían, aquellos celebérrimos que comenzaban:
“¿Qué es poesía?...”

Becquer no entró al trapo, tal vez por llevar más de cien años muerto pero ello no le libró de verse aguijoneado por la afilada pluma de Sifrig, que le dedicó el soneto satírico titulado: “Soneto a Becquer, ese copica asqueroso”, que reproducimos en su integridad (hay que señalar que Sifrig redefinió la estructura del soneto).
“¿Y qué es un copica? me preguntas. Vaya, Becquer, no me esperaba tanto cinismo de tu parte. Un copica eres tú ...maldito”

Aunque casi toda su producción es poética también se adentró en el mundo del ensayo donde se aprecia claramente la influencia que en él ejercieron Heidegger y Pedro Ruiz. De su obra ensayística destacamos su tetralogía sobre los tractores compuesta de tres ensayos: “Los tractores: un conflicto latente” “¿Por qué no hay tractores en la ciudad? Una investigación” y “Malditos tractores”. No hay que olvidar su incursión en el mundo del folklore, con el revelador ensayo: “La morena de mi copla, ese afán posesivo”.

(en la foto Sifrig, el tercero por la izquierda, celebrando en el Bar Paco la consecución por quinta vez consecutiva del premio literario "Sifrig Rosember". Al fondo se observa a Pepe, dueño del Bar Paco, con un palo, dispuesto a aplacar un día más a Sifrig)

Continuará

lunes, noviembre 27, 2006

Obituario del poeta manchego Sifrig Rosemberg (I)


Ayer murió en un acto de coherencia literaria el poeta albaceteño Sifrig Rosemberg. Será recordado por todos aquellos que lo leyeron, porque como dijo un miembro del jurado del premio Adonais, “ciertas disposiciones de las palabras no hay quien las olvide”, en referencia a su poemario “¿Por qué lo hizo la araña?”.

Como todo genio Rosemberg fue precoz y ya a los 11 años comenzó a jugar con las palabras. De los 12 años datan sus primeras frases, que por supuesto eran versos:
“mi mamá me ama
mi mama me mima”,

por los que fue acusado de plagio, iniciándose así su polémica carrera.

Tres años después, en plena adolescencia, comenzó Sifrig Rosemberg a disfrutar las mieles del éxito, pues a los 15 años logró hacerse con el premio nacional “El Bardo Ergonómico”, convocado por Sifrig Rosemberg. Espoleado por este premio se apuntó a una academia de danzas regionales, gracias a lo cual consiguió un gran dominio de las castañuelas.

Tal vez marcado por esta experiencia folclórica huyó despavorido al parque Abelardo Sánchez, donde vivió en el estanque junto a los patos durante tres meses. Cuando uno de los patos le dijo que por mucho que cazara peces con la boca nunca los convencería de que era el Patito Feo abandonó el estanque y se sentó en un banco pero torciendo los tobillos hacia dentro. En ese banco, que aún hoy en día puede ser visitado nació su “Oda a las ardillas del parque Abelardo Sánchez”, de la que siempre recordaremos aquellos versos iniciales:

“¡Jodidas Ardillas, devolvedme el bocadillo!
....Que era de mortadela con olivas
...Malditas!

Polemista de altos vuelos, fue muy nombrado su enfrentamiento con el portero de la Real Academia Española. Para Sifrig era indignante que la palabra “ala” tuviera dos “aes” cuando la palabra “volar” sólo tenía una. Y mucho más indignante si el ala era de pollo, animal que no vuela. El portero, hombre prudente y sordo crónico, nunca quiso mojarse. Ni dejarle entrar en la academia, por lo que Sifrig comentaba que había un complot militar para impedir su anhelado ingreso. Otra polémica muy comentada fue la que mantuvo con el dueño del bar Paco, Pepe, quien no le dejaba escribir en las servilletas de papel si no consumía algo.

(en la foto el portero de la Real Academia con un amigo dispuestos a recibir a Sifrig)

(continuará)

jueves, octubre 26, 2006

Lo que pasó con nuestro rey y el oso rumano



Fue así, traducido fidedignamente del rumano, más o menos


-BORIS: ¿Pero estás loco? Has drogado al Rey de España
-IGOR: ¿Qué dices? He drogado al oso.
-BORIS: ¿Entonces por qué habla así?
-IGOR: ¿Quién, el oso?
-BORIS: No, el rey de España.
-IGOR: No sé, se habrá drogado solo. Aunque siempre lo he oído hablar así.
-BORIS: ¿Y ahora qué hacemos si está borracho? Tenemos que conseguir que mate al oso.
-IGOR: El oso ni se mueve. Está inflado a vodka, será fácil matarlo si antes no muere de coma etílico.
-BORIS: ¿Por qué el oso puede beber vodka y nosotros bebemos Brumel? ¿No podríamos beber al menos Varon Dandy?
-IGOR: No sería muy varonil cazar a un oso que apestara a Varon Dandy.
-BORIS: Tampoco es varonil emborracharse con Faralla y ayer buena que cogiste.
-

miércoles, octubre 25, 2006

Spielberg y J.J.Benitez


El otro día en la FNAC había una buena pila de “el caballo de Troya VIII”, de J.J. Benítez. El hombre dice que no sabe cuántos escribirá, que él no decide (?). También, en una entrevista en “El Mundo”, decía esto.

-¿Se puede viajar a la "nave nodriza" a través de la proyección astral?
Creo que sí. Yo lo hice una vez, en Brasil.

Hace un tiempo, la verdad es que muy poco, cuando sacó “Caballo de Troya VII” hablaba en “La Razón” de las posibilidades de llevar al cine su heptalogía.

Abordé a Spielberg cuando rodaba “El imperio del sol” en Huelva y le propuse que leyera el primero de los libros”. El obvió esa posibilidad porque no estaba en inglés”.

No sabe nada este Spielberg. El mismo Benítez lo reconocía en su entrevista en “el Mundo”:

-¿El Gobierno judío conocía la operación Caballo de Troya?
Eso habrá que preguntárselo a los judíos, pero sospecho que sí. Los judíos la saben todo.

viernes, septiembre 22, 2006

la tontería del día

Una muestra más de como para un periodista con prisas una cosa te puede llevar a la otra porque sí y ya está. Esto escribía Fernando Martín en “El País” dentro de su reseña del concierto de Julieta Venegas:

“Que esta compositora y cantante ha alcanzado un estadio superior en su carrera lo prueba la extracción social y estética de los asistentes a su concierto. Gente guapa y algún que otro famoso, pero sin agobiar”.

Pues sí, claro, si hay gente guapa y famosos ... En fin.

el perro trepatejados


El perro trepatejados es un fenómeno que se da en los pueblos, como el tonto perpetuo en la plaza, las señoras con bolsas de plástico en la cabeza al mínimo atisbo de lluvia o el supuesto amigo que cada vez que vas te pregunta “¿ya estás aquí? (hecho obvio) y al momento “¿cuándo te vas?”

En mi pueblo tengo localizados ahora mismo tres perros trepatejados y uno de ellos pachón, lo que es más curioso, dada la torpeza de esta raza. Un amigo tuvo un pachón al que le daban pánico las escaleras, no comprendía esa posibilidad de ascenso y sólo consiguieron que las subiera en brazos. O sea, que no lo consiguieron.

Los pobres perros trepatejados suelen pasar mucho tiempo recluidos en corrales con fácil acceso al tejado (unas alpacas, unos capazos apilados en las terrazas) y aburridos y tal vez envidiosos de los gatos, terminan por arriesgarse a la aventura.

Esto no pasaría si en los pueblos tuviéramos esa costumbre urbana de sacar a pasear a los perros, acción considerada por allí hasta hace poco cosa de gente fina, indolente y de forasteros. Los perros se sacaban a pasear a sí mismos si es que podían. Mi perra, salvo cuando estaba en celo, abría la puerta de la calle poniéndose a dos patas y no regresaba hasta que le llegaba el hambre o el aburrimiento. A veces me la cruzaba trotando por el pueblo junto a otros tres o cuatro perros sin que pareciera que tuvieran algún destino concreto, como mis amigos y yo, que sufríamos el mismo problema pero sin trote. En esas circunstancias, cuando iba en compañía, mi perra me ignoraba, como si le diera vergüenza saludar.

Cuando mi perra estaba en celo mi madre la ataba en el corral, lo que no impedía que la mitad de los perros del pueblo vinieran a mearse en la puerta de la casa. Mi madre combatía el olor de esas meadas con lejía y el mítico zotal. Y una botella de fanta de dos litros llena de agua en la puerta. Se lo había dicho una vecina. Los perros se meaban también en la botella.

La sencilla botella de agua se ha considerado un gran remedio para varios problemas. A veces las he visto colgando de los almendros. Pero no sé para qué.

Luego está su variante, la bolsa de agua. Un verano, en el bar de la piscina municipal, tenían un buen número de bolsas de agua colgando del techado. Le pregunté a uno de los camareros para qué servían.

-Hombre, eso es para espantar a las moscas.
-¿Por qué? ¿Llevan algún líquido que las espante?
-No, hombre, eso es porque ellas se acercan a la bolsa y claro, se ven feas en el reflejo y se espantan. Mírate, hombre, mírate. Ya verás como te ves feo.
-No gracias, no hace falta.

Y fue entonces cuando aprendí la vertiente esteticista de las moscas, que además será el título de mi próxima novela.

Pero hay que reconocer que a las bolsas de agua no se acercaban las moscas. Lo malo era que a los platos de caracoles sí y la verdad, bolsas de aguas pedíamos pocas pero platos de caracoles unos cuantos.

En fin, que no termino de imaginarme lo que sentirá un gato que cuando sestea en su tejado se encuentra con uno de estos curiosos perros trepatejados.

jueves, septiembre 21, 2006

pasmoso principito

Radio Televisión Española está haciendo repaso de sus cincuenta años. El otro dia le tocaba a sus documentales de la naturaleza. Hablaron del trabajo de Félix Rodríguez de la Fuente y también una serie de documentales presentada por el principe Felipe. De esta serie algún editor con mala baba seleccionó unas imágenes en las que se veía al principito observando con unos prismáticos a un oso que comía unas bayas. Nuestra alteza decía esto:

"mira el oso como está comiendo con una delicadeza pasmosa"

¿Será este el lenguaje cortesano?

lunes, septiembre 04, 2006

ambos exclusive

me ha dado por comprarme una moto y en la búsqueda de concesionario me he encontrado esto:

Motocicletas, Recambios y Accesorios:
Este departamento permanecerá cerrado por vacaciones del 16 de Agosto al 2 de Septiembre, ambos exclusive.


http://www.bmw.es/movilnorte/localizacion/


Me gusta esto de exclusive, es como que van a abrir esos dos días pero con elegancia. Ea, que me hacen gracia estas cosas.

domingo, septiembre 03, 2006

Lepanto

Tomás Cuesta, cómo no, en "La Razón", escribe esto sobre la selección española de baloncesto:

"Aunque pueda sonar a cuero repujado y a polilla crecida en oros viejos, los nuestros han partido a conquistar la gloria y a defender una bandera. ¿Cómo en Lepanto, acaso? Pues sí, como en Lepanto, para qué vamos a andarnos con rodeos".


No era necesario el aviso, suena a polilla, sí. Si creció en oros viejos ya se podría discutir.

A día de hoy

"a día de hoy España es superior a Lienchestein”


Luis Aragonés, ese señor que dijo que se iba pero luego no y tal... en declaraciones a una televisión. Bueno es saberlo.

jueves, agosto 31, 2006

Razón y fe


Recogiendo viejos post de un blog que se quedó a medias, estos extractos de las páginas de religión de “La Razón”, a veces más psicotrópicas todavía que el resto del periódico


“La Renovación Carismática Católica en el Espíritu (RCCeE) acaba de celebrar en Madrid, con gran éxito de público, su primera asamblea nacional tras tomar distancia de la Renovación Carismática Católica (RCC). Nace así un nuevo grupo de espiritualidad carismática desligado de la Renovación Carismática Católica. Este hecho doloroso se produce tras el intento de imposición de unos rígidos estatutos a todos los grupos que oran en el Espíritu en España.

Con gran afluencia de fieles y bajo el lema “Jesús, nuestra justicia”, se desarrolló en el auditorio del Ifema en Madrid este gran encuentro de oración .... Así mismo la hermana Glenda, popular cantante cristiana, dirigió una adoración al Santísimo entremezclando cantos. Además, se difundió el “II manifiesto de Pozuelo”...


Cuando oigo estas historias de pequeñas asociaciones que se escinden, o las divisiones de pequeños partidos políticos (los verdes, las tres falanges) siempre recuerdo a La Vida de Brian y los diferentes frentes para la liberación de Palestina haciéndose la vida imposible. Lo del Segundo manifiesto de Pozuelo le pone la guinda al artículo.

¿Y por qué leo estas cosas? No lo sé, debería mirármelo.
También lo de hacerme preguntas a mí mismo y contestármelas,

jueves, julio 20, 2006

una noche con bichos


surfin2.jpg
Originally uploaded by el_hombre_perplejo.
Tercer concierto de la gira de resurrección de los Surfing Bichos. Tras pasar por el Primavera Sound y el Mimed de Valencia le llegaba el turno al festival madrileño Metrorock, donde los albaceteños dieron un concierto breve pero intenso en el que fueron cabeza de cartel, precedidos por el mismísimo Paul Weller. Antes se pudo ver a bandas ya asentadas como Sexy Sadie o los granadinos Lory Meyer y a grupos de pop adolescente como Pignoise, que tienen tanto de músicos como de producto de marketing televisivo.

Porque en un recinto donde se reúnen casi treinta mil jóvenes no podía faltar el marketing. Ni la publicidad.

Se vieron por el Metrorock grafiteros reciclados en pintores publicitarios que plasmaban en grandes paneles carnets jóvenes con el fondo de Madrid. Se vieron chicas con vaqueros ajustados y camisetas breves que te pedían tus datos con la promesa del sorteo de un coche japonés. Se vio a otras que regalaban cintas para colgar móviles, pañuelos con publicidad, se vio a gente de la organización que procuraba lanzar grandes balones sobre el público durante los conciertos para que el logo de Metro de Madrid se paseara sobre las cabezas del llamado respetable. El resultado: mucha gente cargada de pañuelos y cintas que golpeaban grandes balones mientras albergaban la esperanza de ganar un coche japonés.

También se vieron balones sobre los miles de personas que contemplaron como los Surfing Bichos abrían su concierto a las dos y pico de la madrugada con un tema instrumental. Pegados al escenario dos tipos pedían al grupo que tocaran Hey Lázaro y los fotógrafos disparaban sus flashes antes de marcharse a otro concierto o a una barra.

Los balones sobrevolaban nuestras cabezas y Fernando Alfaro comenzaba a cantar: Cae la noche con su manto gris. Joaquín Pascual parecía tener problemas con su guitarra y los dos tipos, cerca de la valla, seguían pidiendo a gritos Hey Lázaro.

Y el concierto fue creciendo mientras Pascual rompía cuerdas y Fernando Alfaro presentaba los temas con entradillas tan apocalípticas como sus letras. Llegaron Comida china y subfusiles, Rifle de repetición y otras canciones cargadas de armas de fuego, sangre y muerte. Isa hacía coros y tocaba teclados y guitarras en un rincón, como sin querer molestar, como esas visitas que se quieren ir antes de llegar. Una vez más apenas se la oyó.

Un músico de los desaparecidos Mercromina, sin poder aguantarse las ganas de estar sobre ese escenario, salió de algún rincón del escenario para darle dos besos al bajista de los Surfin, José Manuel Mora, mientras Joaquín Pascual se encogía en sus solos de guitarra y Carlos Cuevas marcaba el camino desde la batería. Los dos tipos seguían pidiendo Hey Lázaro. Llegó su primer y lejano éxito, Gente abollada, y pasaron por Efervescente, El crujido de un cangrejo hasta terminar con Hermano Carnal y las guitarras en vuelo de Fuerte. Y se marcharon. La gente se miraba los relojes. Parecía corto. En estos festivales cronometrados no suelen permitir bises pero el público, por primera vez en la noche, los pedía. Dos tipos concretaban. Ellos querían el Hey Lázaro. ¿Quién dijo que la constancia es una virtud? Pero no hubo nada más que el ruido de los amplificadores aún conectados y los dos tipos que pedían el Hey Lázaro a un escenario vacío. Para los bises habrá que esperar al seis de octubre en Albacete.

jueves, junio 22, 2006

La calor

En "El Pez Gordo", junto a un cacharro de aire acondicionado, se leía esto:

"El frío es insólito"

lunes, junio 19, 2006

Francisco a ritmo de swing

Esta mañana, en un anuncio de la tele:

Por fin Francisco canta los éxitos de Nino Bravo a ritmo de swing”.

Me gusta ese “por fin”, me hace pensar en una multitud de gente a la espera de un disco de Francisco versioneando a Nino Bravo. Y todo ello a ritmo de swing, señora.