Hoy, en un banco de la plaza de Lavapies, un hombre ya mayor, cartón de Don Simón en mano, decía que en la próxima vida quería ser televisor. Y tras un trago añadía.
-Con su mueble y todo.
Unos metros más allá dos mujeres con un perro charlaban.
-Mi perro es que ya está mayor.
-Sí, se le ve.
-Es que en sus años viene a tener los que tu madre.
-Mi madre también está mayor.
-Se la ve también, se la ve.
martes, mayo 20, 2008
martes, abril 22, 2008
La religión y el humor
Sávater y Eduardo Mendoza en un diálogo de hace un mes en Babelía, hablan un poco de la religión y el humor.
- Eduardo Mendoza. En estos tiempos, la religión es el último reducto del humor. Nada me ha divertido más que las encíclicas papales.
Fernando Savater: Pero el humor lo pones tú, no el Papa.
E. M. Siempre ha sido así. El libro de humor de la Edad Media es La Leyenda Áurea, que dice que en el momento en que nació el niño Jesús sonaron unas trompetas, se abrió el cielo, los ángeles cantaron y se murieron todos los maricones del mundo. No tiene desperdicio.
F. S. ¡Para celebrarlo! Dirían: vamos a empezar de cero. Nosotros, porque le vemos la parte humorística, pero... Ciorán decía que todas las religiones eran cruzadas contra el sentido del humor. Recuerdo haber visto en televisión a no sé qué obispo revestido con un mantón diciendo: "Nosotros defendemos la naturaleza y lo normal". Pues como paradigma de normalidad él era la cosa más pintoresca del mundo.
E. M. Últimamente he ido un par de veces a Jerusalén. La primera vez fui al Santo Sepulcro. La segunda estaba con mi hijo y quise llevarlo. Le dije: "Esto tienes que verlo, no sea que algún día caigas en la tentación de creer en algo". ¿Tú has estado?
F. S. No.
E. M. No te lo pierdas. Es un espectáculo. En toda la Vía Dolorosa venden casetes con las canciones que cantaba san Pedro. Luego hay cinco o seis iglesias o sectas que se han repartido aquello y están todos a matar entre ellos. Una tiene la columna de la flagelación, otra, los clavos de Cristo. Los de la iglesia maronita te dicen que no vayas con los otros porque aquello no vale nada. Los otros te dicen: venga, venga. Y luego están los verdaderos amos, los ortodoxos griegos, que tienen el sepulcro. Aunque en el piso de arriba están los coptos abisinios que tienen salida a la azotea y tienden allí la ropa. Claro que en El Cairo te enseñan la casa en la que vivió la Sagrada Familia. Y eso que entonces El Cairo no existía.
F. S. ¿Pero por qué la gente cree esas cosas? Si tú le pides a alguien que te dé la cartera porque se la vas a guardar mientras va al baño no te la da. ¿Por qué se cree eso?
Y hace nada leí que unos clérigos armenios y otros griegos se habían liado a palos en Jerusalem. Tras leer lo que comentaba Mendoza se veía venir.
- Eduardo Mendoza. En estos tiempos, la religión es el último reducto del humor. Nada me ha divertido más que las encíclicas papales.
Fernando Savater: Pero el humor lo pones tú, no el Papa.
E. M. Siempre ha sido así. El libro de humor de la Edad Media es La Leyenda Áurea, que dice que en el momento en que nació el niño Jesús sonaron unas trompetas, se abrió el cielo, los ángeles cantaron y se murieron todos los maricones del mundo. No tiene desperdicio.
F. S. ¡Para celebrarlo! Dirían: vamos a empezar de cero. Nosotros, porque le vemos la parte humorística, pero... Ciorán decía que todas las religiones eran cruzadas contra el sentido del humor. Recuerdo haber visto en televisión a no sé qué obispo revestido con un mantón diciendo: "Nosotros defendemos la naturaleza y lo normal". Pues como paradigma de normalidad él era la cosa más pintoresca del mundo.
E. M. Últimamente he ido un par de veces a Jerusalén. La primera vez fui al Santo Sepulcro. La segunda estaba con mi hijo y quise llevarlo. Le dije: "Esto tienes que verlo, no sea que algún día caigas en la tentación de creer en algo". ¿Tú has estado?
F. S. No.
E. M. No te lo pierdas. Es un espectáculo. En toda la Vía Dolorosa venden casetes con las canciones que cantaba san Pedro. Luego hay cinco o seis iglesias o sectas que se han repartido aquello y están todos a matar entre ellos. Una tiene la columna de la flagelación, otra, los clavos de Cristo. Los de la iglesia maronita te dicen que no vayas con los otros porque aquello no vale nada. Los otros te dicen: venga, venga. Y luego están los verdaderos amos, los ortodoxos griegos, que tienen el sepulcro. Aunque en el piso de arriba están los coptos abisinios que tienen salida a la azotea y tienden allí la ropa. Claro que en El Cairo te enseñan la casa en la que vivió la Sagrada Familia. Y eso que entonces El Cairo no existía.
F. S. ¿Pero por qué la gente cree esas cosas? Si tú le pides a alguien que te dé la cartera porque se la vas a guardar mientras va al baño no te la da. ¿Por qué se cree eso?
Y hace nada leí que unos clérigos armenios y otros griegos se habían liado a palos en Jerusalem. Tras leer lo que comentaba Mendoza se veía venir.
viernes, marzo 14, 2008
Baricco y el cine
Hace unos días publicaron en Babelia un artículo del novelista italiano Alexandro Baricco en el que resumía su primera experiencia como director de cine. Es un texto divertido, al menos si perteneces al gremio audiovisual. Contaba cosas como esta:
"Dado que los guionistas ganan menos, se divierten menos y son menos famosos que los directores, se vengan escribiendo secuencias en las que aparecen animales. Algunos, los más malos, escriben escenas con animales y niños. No es muy frecuente pero algunas personas perturbadas llegan a escribir escenas en las que animales y niños están en medio de la nieve, o bajo un diluvio, o en una tempestad de viento. En esos casos, el guionista, por prudencia, no asiste al lugar de rodaje. En otros casos sí va pero nadie le mira. Entonces él se va a su casa a escribir una escena en la que siete niños persiguen a un pavo bajo una tempestad de nieve en la playa de Sabaudia. De noche."
El resto del artículo aquí.
"Dado que los guionistas ganan menos, se divierten menos y son menos famosos que los directores, se vengan escribiendo secuencias en las que aparecen animales. Algunos, los más malos, escriben escenas con animales y niños. No es muy frecuente pero algunas personas perturbadas llegan a escribir escenas en las que animales y niños están en medio de la nieve, o bajo un diluvio, o en una tempestad de viento. En esos casos, el guionista, por prudencia, no asiste al lugar de rodaje. En otros casos sí va pero nadie le mira. Entonces él se va a su casa a escribir una escena en la que siete niños persiguen a un pavo bajo una tempestad de nieve en la playa de Sabaudia. De noche."
El resto del artículo aquí.
martes, febrero 12, 2008
Cómo sentir vergüenza ajena
La otra noche fui a un espectáculo llamado “anti-karaoke”. Como casi todo lo que lleva “anti”, se parece mucho a lo que quiere negar. Era más bien un karaoke rock con presentadora guiri espídica. Mucho rock y bastante heavy. El heavy se distinguía porque cuando comenzaba el tema se veían muchos puños levantados poniendo cuernos. Incombustibles heavies.
Llegué al anti-karaoke dispuesto a sentir eso que tanto se puede sentir siempre en España cuando alguien agarra un micrófono: vergüenza ajena.
Pero no fue así. Pese a ver cantar a personajes con apodos como “el prepucio de Rembrandt” o “Ubejo Rock”, la gente lo hacía bastante bien. El que peor cantaba y por lo tanto el mejor en un anti-karaoke, Ubejo Rock, que en su turno fue capaz de mezclar la energía de Henry Rolling con los movimientos de Chiquito, a la vez que condensaba toda la letra, y cuando digo toda es toda, del Satisfaction de los Rolling en una palabra: “Satisfasion”.
Entre canción y canción salía la organizadora- animadora, un claro ejemplo de que lo primero que aprenden algunos guiris al llegar a España son los tacos pero no la forma de dosificarlos y colocarlos en una frase con un mínimo sentido.
Cuando salí del anti-karaoke bajé hacia mi piso por la calle Montera. Una prostituta rumana oía música en su móvil. Dos prostitutas africanas discutían. Unos tipos hablaban de cine. Uno le reconocía al otro que sí, que Bergman da que hablar, puedes hablar cuatro horas de una peli de Bergman pero no da que disfrutar. Y le pedía al otro que recordara la primera vez que vio Indiana Jones. Me dieron ganas de seguirlos para ver cómo terminaba aquello.
Ese día me quedé sin sentir vergüenza ajena. Días después vi en un bar como un tipo se encasquetaba un preservativo en la cabeza, el preservativo se iba inflando con su respiración y le explotaba en la cara. Sentí estupor, pero no vergüenza ajena.
Ayer lunes, en la plaza de Sol, vi a un chavalillo de las nuevas generaciones del PP en un pequeño estrado preparado para dar mini-mítines. Leía su discurso para un público de unas veinte personas. El chaval decía lo típico, los otros son muy malos y nosotros muy buenos con esas frases tan gastadas que cuando oyes el sustantivo ya sabes que adjetivo seguirá. Me quedé unos minutos y hasta le hice una foto. Pero tampoco sentí vergüenza ajena. Casi ternura cuando terminó y le aplaudieron y la que parecía su madre le dio dos besos y un señor se acercó y le dio un abrazo y le dijo “vamos a ganar” y el chico se ruborizó. Me recordó a una secuencia de “los peores años de nuestra vida”, cuando Gabino Diego se iba a tocar al metro y su madre y sus amigas se presentaban allí para aplaudirlo y echarle monedas.
Yo seguía queriendo sentir vergüenza ajena y recordé que unas amigas habían comentado que la habían sentido al ver una entrevista a una tal Hanna. Y busqué en youtube. Y sí, aquí está, vergüenza ajena de primera calidad. Esa sensación molesta pero adictiva, ese no querer mirar, estar a punto de cambiar pero seguir ahí, fascinado. La entrevista tiene un poco de todo. Primero un breve montaje con preguntas en off y respuestas de Hanna. Tiene un punto chanante.
-Defínete con una sola palabra.
-Pura Hanna.
Tiene también su punto surrealista. Hanna comienza a decir lo que le gusta: (minuto 2:20). “La bondad, el colegueo, el altruismo... No sé lo que es, es que me ha salido así”
Después tiene momento “experimento sociológico”. (minuto 6:40) La presentadora, que tiene un guionista que más bien parece un enemigo, le pide a Hanna que traduzca a su lenguaje de barrio una frase. El lenguaje de su barrio consiste en hablar macarra calzando alguna palabra en inglés.
Entonces llega el momento tenso en el que parece que Hanna pura se mosquea pero por desgracia la presentadora consigue salvar la situación y la cosa no va a más. Y continúan un poco hasta el momento final donde puedes sentir la vergüenza ajena en toda su esencia. Pura vergüenza ajena. Pura Hanna.
lunes, febrero 04, 2008
jueves, enero 31, 2008
Fin de un viaje. Algunos datos

Seguí viajando pero no escribiendo. También seguí leyendo la prensa local. Por esa época existía un bloqueo de los argentinos a las carreteras que unen Argentina con Uruguay por una papelera que los uruguayos querían o quieren construir en el Río de la plata. Leí cosas como esta: “Antipiqueteros volvieron a la plaza, pero sólo eran ocho. Cuentan con que el sábado acuda más gente” . “Los ambientalistas (ecologistas) tal vez levanten el bloqueo para que la gente pueda ir a ver a Serrat”. Sobre un juicio en Argentina: “Uno de los puntos más discutidos no tuvo que ver con el crimen sino con la intensidad del aire acondicionado. El abogado de Carrascosa argumentó ser alérgico y pidió que lo bajaran. La jueza accedió pero aclaró que para ella estaba bien.”
Después fui a Chile. Pude leer necrológicas en el Mercurio de Valparaíso que decían cosas como: “Tenemos el sentimiento de comunicar el fallecimiento de nuestra querida hija, madre, abuelita, bisabuelita, suegra, hermana, tía y señora”. En otra necrológica sobre un doctor muerto leí algo que parecía humor negro: “tenía infinita paciencia con los enfermos terminales”.
Hoy hace un año de este viaje y he rescatado de la memoria y de una libretilla unos cuantos datos tal vez útiles para futuros viajeros a los que google traiga por aquí.
Del aeropuerto de Montevideo al centro habrá como 30 minutos de autobús. Esos autobuses pasan por la vía principal de Montevideo, que es paralela a la Avenida San José, donde hay bastantes hoteles. Me alojé en el Richmond, Calle San José 134, unos 16 dólares con desayuno en febrero del 2007. Sin aire acondicionado pero con unos grandes ventiladores en el techo. Las habitaciones de la parte de arriba mejor. El California, en la misma calle también estaba bien y tenía aire acondicionado.
Era la época del carnaval de Montevideo, uno de los más largos del mundo. Sorprende si no conoces la influencia de la cultura africana en Uruguay. Aparte del candombee tienen murgas, supongo que heredadas de las de Cádiz.
En Colonia hay mucha oferta de alojamiento. El Youth Hostal está bastante bien.
Para ir a Cabo Polonio hay varios autobuses al día. Eran como tres o cuatro horas de viaje. Te dejan en una parada donde hay que coger una camioneta todoterreno. En Cabo Polonio hay pequeños hostales. Yo estuve en el hostal de Jerry y su mujer. En realidad es su casa, y destinan dos habitaciones a hostal. Si se buscan grandes camas, duchas de agua abundante no es el lugar, pero no estaba mal, se veía el mar desde las ventanas, Jerry te podía invitar a fumar o contarte historias de cuando vivió en Lavapiés y ponía buena música. Todo esto por unos doce dólares más o menos con desayuno. Otra posibilidad es alquilar una casa. Creo que estaban a partir de los 35 dólares día así que para quien viaje en grupo es una buena opción.
Después fui a Florianópolis. La zona norte de la isla estaba llena de turistas, tal vez porque eran vísperas de carnaval. Estuve en Barra de Lagoa, repleto de jóvenes argentinos y chilenos. Algo decepcionante. El sur mejor, sobre todo Pantano do Sur, un pueblecito marinero donde la gente, cuando iba a la playa en coche, iba literalmente a la playa en coche. Eso sí, después algunos se veían mal para sacarlo de la arena. Y allí en la arena seguían las barcas de los pescadores y al lado una vieja nave que era su centro social.
Eso fue todo...
Después fui a Chile. Pude leer necrológicas en el Mercurio de Valparaíso que decían cosas como: “Tenemos el sentimiento de comunicar el fallecimiento de nuestra querida hija, madre, abuelita, bisabuelita, suegra, hermana, tía y señora”. En otra necrológica sobre un doctor muerto leí algo que parecía humor negro: “tenía infinita paciencia con los enfermos terminales”.
Hoy hace un año de este viaje y he rescatado de la memoria y de una libretilla unos cuantos datos tal vez útiles para futuros viajeros a los que google traiga por aquí.
Del aeropuerto de Montevideo al centro habrá como 30 minutos de autobús. Esos autobuses pasan por la vía principal de Montevideo, que es paralela a la Avenida San José, donde hay bastantes hoteles. Me alojé en el Richmond, Calle San José 134, unos 16 dólares con desayuno en febrero del 2007. Sin aire acondicionado pero con unos grandes ventiladores en el techo. Las habitaciones de la parte de arriba mejor. El California, en la misma calle también estaba bien y tenía aire acondicionado.
Era la época del carnaval de Montevideo, uno de los más largos del mundo. Sorprende si no conoces la influencia de la cultura africana en Uruguay. Aparte del candombee tienen murgas, supongo que heredadas de las de Cádiz.
En Colonia hay mucha oferta de alojamiento. El Youth Hostal está bastante bien.
Para ir a Cabo Polonio hay varios autobuses al día. Eran como tres o cuatro horas de viaje. Te dejan en una parada donde hay que coger una camioneta todoterreno. En Cabo Polonio hay pequeños hostales. Yo estuve en el hostal de Jerry y su mujer. En realidad es su casa, y destinan dos habitaciones a hostal. Si se buscan grandes camas, duchas de agua abundante no es el lugar, pero no estaba mal, se veía el mar desde las ventanas, Jerry te podía invitar a fumar o contarte historias de cuando vivió en Lavapiés y ponía buena música. Todo esto por unos doce dólares más o menos con desayuno. Otra posibilidad es alquilar una casa. Creo que estaban a partir de los 35 dólares día así que para quien viaje en grupo es una buena opción.
Después fui a Florianópolis. La zona norte de la isla estaba llena de turistas, tal vez porque eran vísperas de carnaval. Estuve en Barra de Lagoa, repleto de jóvenes argentinos y chilenos. Algo decepcionante. El sur mejor, sobre todo Pantano do Sur, un pueblecito marinero donde la gente, cuando iba a la playa en coche, iba literalmente a la playa en coche. Eso sí, después algunos se veían mal para sacarlo de la arena. Y allí en la arena seguían las barcas de los pescadores y al lado una vieja nave que era su centro social.
Eso fue todo...
jueves, enero 24, 2008
Crónica de un viaje III. Colonia, Florianópolis




Las dos primeras fotos de Florianápolis capital,. Las otras, de Colonia, Uruguay. La plaza de toros, inaugurada en 1910 y cerrada en 1912 porque se prohibieron los toros. Me dio tiempo a leer algo de la prensa uruguaya. El periódico más leído es El Pais. Se podían leer cosas como “panadería atacada por um solitario y violento rapiñero”. Se hablaba mucho de um diputado que se aprovechó de sus influencias para sacarse el “carnet de pobre” y no tener que pagar um tratamiento médico. Da gusto ver que hay gente que está em la política para hacerse pobre, no como algunos políticos patrios (recordemos a Zaplana). También hablan de un militar encarcelado por pertenecer a la triple A, o a la operación Cóndor que ya ha intentado fugarse dos veces. La primera consiguió salir de la cárcel. Cuando lo pillaron se había hecho extensiones. Y especifica el periódico que eran de color caoba. Ay, la decadencia de las dictaduras, qué mala es. Ahora estaba planeando fugarse, lo pillaron com uma sierra y dulce de membrillo. Según el País “el dulce de membrillo era para untar los barrotes y corroerlos, lo cual ayudaría a limarlos.” Hay que señalar que “el Pais” de Uruguay se parece más a nuestro “El Mundo”, com estas teorías membrilleras.
También estuve em Colonia de Sacramento. Muy bonito. Contaría más cosas pero me voy a cenar.
Ahora estoy em Brasil. Unos apuntes: el azúcar es más fino. El café más fuerte, las mujeres muestran mucho canalillo, que diría mi madre, me daría vergüenza bailar a su lado y aunque por escrito se les entiende por hablado cuesta bastante. El ordenador me escribe “emes” y otras cosas sin mi permiso. Me he apuntado a um curso de surf. Em tres días he aprendido el saludo surfero, (al principio pensaba que era el saludo de alguna banda). A veces me tengo em pie aunque no tiene mucho mérito porque me han dado uma tabla que tiene más metros cuadrados que algunos pisos que yo conozco.
Pronto me iré a Argentina y luego a Chile. Llevo medio viaje y a veces tenga ganas de sentarme em mi sillón de casa y tomarme um té. Lo que pasa es que no tengo eso llamado “mi sillón de casa”. Otras veces querría tener más tiempo para viajar. Un dia, um niño em triciclo que regresaba del paseo de Montevideo (la Rambla) con su padre se quejaba porque ahora la pendiente era cuesta arriba. El padre le dijo que eso le iba a pasar siempre em la vida, después de uma cuesta abajo siempre vendría una cuesta arriba. El problema es cuando no sabes si estás subiendo o bajando.
viernes, enero 18, 2008
Crónica de un viaje II. Cabo Polonio




De Montevideo me fui a Cabo Polonio, el lugar más hippie de los últimos tiempos. Todos sus habitantes son en realidad ocupas, pues el propietario del terreno es el estado. Y el estado no ha llevado la luz eléctrica, ni el alcantarillado, ni el agua corriente. Cada casa tiene su pozo, su generador o placa solar, duchas com hilos de agua. Tiene el cabo Polonio una canción escrita por Drexler y dos playas, la sur y la norte. Según sople el viento se está mejor en una u otra. Así que siempre sabes dónde estará la gente. Y por qué. Esto último, por ejemplo, nunca llega a saberse al entrar en algunos bares de Madrid.
En Cabo Polonio no falta el típico bar com buena terraza y musica chillout o como se escriba. Pusieron a Chambao uma tarde. Em Uruguay también oyen a Sabina y a Eskape. Tengo que alegar que esas músicas ya estaban allí cuando llegué y el dinosaurio despertó.
En Cabo Polonio también hay una lobería, colonia de lobos de mar, que se explotó (los mataban um poco) hasta 1975. Antes intentaron que no se redujera tanto la población matando sólo a los machos y para que los cazadores demostraran que eran de machos las pieles tenían que guardar los penes. Los guardaban em uma especie de gorra que llevaban sobre la cabeza. Esto da para muchos chistes pero no sé si alguno bueno.
Em Uruguay todo es pequeño. En mi guía sus autores lo llaman “el paisito”. Al aperitivo que te dan en los autobuses de larga distancia lo llaman “el copetín” y a veces te llaman “caballero”. No termino de acostumbrarme. Lo que más me gustó de Montevideo fue el largo paseo que tienen junto al Río de la Plata. (el agua del río es marrón, sus razones históricas creo que tienen).
En Cabo Polonio no falta el típico bar com buena terraza y musica chillout o como se escriba. Pusieron a Chambao uma tarde. Em Uruguay también oyen a Sabina y a Eskape. Tengo que alegar que esas músicas ya estaban allí cuando llegué y el dinosaurio despertó.
En Cabo Polonio también hay una lobería, colonia de lobos de mar, que se explotó (los mataban um poco) hasta 1975. Antes intentaron que no se redujera tanto la población matando sólo a los machos y para que los cazadores demostraran que eran de machos las pieles tenían que guardar los penes. Los guardaban em uma especie de gorra que llevaban sobre la cabeza. Esto da para muchos chistes pero no sé si alguno bueno.
Em Uruguay todo es pequeño. En mi guía sus autores lo llaman “el paisito”. Al aperitivo que te dan en los autobuses de larga distancia lo llaman “el copetín” y a veces te llaman “caballero”. No termino de acostumbrarme. Lo que más me gustó de Montevideo fue el largo paseo que tienen junto al Río de la Plata. (el agua del río es marrón, sus razones históricas creo que tienen).
miércoles, enero 16, 2008
Crónica de un viaje I
Estoy vago y voy a tirar de archivos. Hace como un año me fui de viaje por Sudamérica y tomé algunas notas. Ya en Brasil me metí en un cibercafé que no me dejaba escribir todas las "enes" que quería y escribí una especie de crónica. Me hubiera gustado escribir una crónica de viajes como las de Julio Camba pero salió esto:
A veces, algunos jubilados de mi pueblo, cuando regresaban de excursiones en las que podían haber visitado París, Venecia, Florencia y Roma, a la pregunta de “y qué tal el viaje?'' podían responder: "hemos comido muy bien". Y yo también puedo decir que he comido muy bien. Pedazos de vaca que no sé cómo se llamaban, buen pescado, zumos de frutas que solo conoceré en versión líquida... He comido bien y barato, porque es difícil resistirse al ejercicio de pensar cuánto costaría lo mismo en Espana.Yo, por ejemplo, ya sé cuánto cuesta una taladradora en Montevideo. Ahora me queda saber cuánto cuesta en nuestro país. Son cosas de extranjeros o de jubilados patrios a los que el euro hizo um poco forasteros em su tierra y los pegó a uma calculadora de por vida. Aparte del precio de las taladradoras de Montevideo también sé que en algunos sitios, al ponerte el café, te lo sirven em una bandejita com un chupito de zumo de naranja, agua com gas y algún dulce. Que muchos hombres van descamisados por calles que vendrían a ser el equivalente a la Gran Vía. También sé que un porcentaje de gente nada desdeñable (cuantifica tú “desdeñable”) anda por la calle con su termo y su pipa de mate o como se llame. He llegado a ver gente com el termo em la mano conduciendo y un conocido dijo que vio a uno en bici. Me lo creo. Así que bastante gente se pasa la vida cebando el mate, que es lo que hacían en "Rayuela" cuando no buscaban a la Maga.
Simplificando como turista que soy y por lo tanto con derecho a las simplificaciones podría decir que Montevideo es como Buenos Aires en modesto y con gente más tranquila. Supongo que cualquier uruguayo estará en desacuerdo pero yo soy turista.
Luego sigue
Encuentros con un notario III
La verdad es que no le di propina al notario, aunque me hubiera gustado. Tras despedirnos me fui a “secretaría” y pregunté lo de cuánto se debe. Fue algo así como “234,32 €”. ¿Por qué esa cifra y no otra? No lo sé. Quiero creer que al fondo del pasillo el notario tiene contratado un poeta surrealista, si un poeta así es contratable, y el poeta le va escribiendo facturas como le podría escribir endecasílabos.
Y desde ese día pasé a formar parte de una modesta productora, Ronroneo Films, que ya ha perpetrado algún que otro corto y esperemos perpetre alguno más.
Y desde ese día pasé a formar parte de una modesta productora, Ronroneo Films, que ya ha perpetrado algún que otro corto y esperemos perpetre alguno más.
martes, enero 08, 2008
Encuentros con un notario II
Uno de los principales funciones de un notario es dar fe de que la realidad es la realidad y de que uno es uno. Yo creo que eso lo haría mejor mi madre que un señor con barba, traje de marca y dientes torcidos que no me ha visto en la vida, pero la ley es la ley. Pese a ello creo que la figura del notario es necesaria en este mundo de soñadores. Lo malo es que la figura del notario es la que es y no la de una morenaza curvilínea, pero la ley es la ley, dicen. El notario cimienta el mundo y nos constata que lo evidente es evidente y que tú eres tú, y a mí, que no sé quién soy muchos días, me viene bien tener a un notario cerca para decirme que sí, que eres tú, pese a todo, no te preocupes. Es agradable pero un poco caro. Si no tendría mi propio notario.
Porque al conocer a mi primer notario he descubierto que lo yo quería de niño no era el barco pirata de los clips. Yo quería un notario para luchar contra todos esos que negaban la evidencia. Para defenderme de los tramposos que decían que me habían visto cuando jugábamos al escondite y no era cierto. Con un notario podría rebatir a mi anciano vecino Bartolomé, que en el corrillo de ancianos que se formaba cerca de mi casa, negaba el movimiento de la Tierra. Este era el argumento de Bartolomé: él tenía una viña en la finca de las Pedreras y su viña, desde que el tenía uso de razón, había estado en el mismo sitio, vamos, en las Pedreras. Ergo, la Tierra no se movía. O Bartolomé no tenía uso de razón. Ah, si yo hubiera tenido mi notario. (el “ah” es nostálgico”). Se lo hubiera soltado a Bartolomé para que no siguiera diciendo todas esas chorradas. pero no lo tenía así que me conformaba con molestarlo tocándole el timbre de su casa. Lo malo es que aparte de formación científica Bartolomé carecía de timbre y yo a la aldaba no llegaba.
Pero ahora sí, ahora estaba con un notario para mí solo. Y el Notario me explicó de nuevo algunas cosas que seguí sin entender. Me enternecía ese señor, tan interesado en que yo comprendiera los vericuetos de aquellos papeles. Para compensarle por el esfuerzo me dieron ganas de explicarle las funciones del runing gag o la innovación que había supuesto Seinfield en el mundo del guión. Pero no lo hice y eché tres firmas y el Notario volvió a decepcionarme. Yo esperaba que sacara una lupa y las escrutara para asegurarse que yo no era un impostor que decía llamarse Félix y firmaba como tal. Pero ni siquiera las miró.
Después cometí un primer error. Le dije eso tan de mi tierra de “qué se debe”. Me miró como herido, como si hablar de dinero en una notaria estuviera mal. Les suele pasar a la gente que tiene mucho dinero, les parece de mal gusto hablar de él. Aunque hay otros que tienen mucho dinero y no hablan de otra cosa. Prefiero a los primeros, la verdad. El Notario me dijo que “eso” fuera, en secretaría. Y me extendió su mano y hasta sonrió con esa sonrisa tan poco notarial.
Entonces, lanzado en un mundo de desaciertos, cometí mi segundo error. Saqué una moneda de dos euros y se la di, diciéndole.
-Tome, esto para usted.
¿Por qué lo hice? No lo sé. El Notario tampoco, pero me miraba desconcertado. Creo que era la primera vez en su vida que intentaban darle propina.
continuará
Porque al conocer a mi primer notario he descubierto que lo yo quería de niño no era el barco pirata de los clips. Yo quería un notario para luchar contra todos esos que negaban la evidencia. Para defenderme de los tramposos que decían que me habían visto cuando jugábamos al escondite y no era cierto. Con un notario podría rebatir a mi anciano vecino Bartolomé, que en el corrillo de ancianos que se formaba cerca de mi casa, negaba el movimiento de la Tierra. Este era el argumento de Bartolomé: él tenía una viña en la finca de las Pedreras y su viña, desde que el tenía uso de razón, había estado en el mismo sitio, vamos, en las Pedreras. Ergo, la Tierra no se movía. O Bartolomé no tenía uso de razón. Ah, si yo hubiera tenido mi notario. (el “ah” es nostálgico”). Se lo hubiera soltado a Bartolomé para que no siguiera diciendo todas esas chorradas. pero no lo tenía así que me conformaba con molestarlo tocándole el timbre de su casa. Lo malo es que aparte de formación científica Bartolomé carecía de timbre y yo a la aldaba no llegaba.
Pero ahora sí, ahora estaba con un notario para mí solo. Y el Notario me explicó de nuevo algunas cosas que seguí sin entender. Me enternecía ese señor, tan interesado en que yo comprendiera los vericuetos de aquellos papeles. Para compensarle por el esfuerzo me dieron ganas de explicarle las funciones del runing gag o la innovación que había supuesto Seinfield en el mundo del guión. Pero no lo hice y eché tres firmas y el Notario volvió a decepcionarme. Yo esperaba que sacara una lupa y las escrutara para asegurarse que yo no era un impostor que decía llamarse Félix y firmaba como tal. Pero ni siquiera las miró.
Después cometí un primer error. Le dije eso tan de mi tierra de “qué se debe”. Me miró como herido, como si hablar de dinero en una notaria estuviera mal. Les suele pasar a la gente que tiene mucho dinero, les parece de mal gusto hablar de él. Aunque hay otros que tienen mucho dinero y no hablan de otra cosa. Prefiero a los primeros, la verdad. El Notario me dijo que “eso” fuera, en secretaría. Y me extendió su mano y hasta sonrió con esa sonrisa tan poco notarial.
Entonces, lanzado en un mundo de desaciertos, cometí mi segundo error. Saqué una moneda de dos euros y se la di, diciéndole.
-Tome, esto para usted.
¿Por qué lo hice? No lo sé. El Notario tampoco, pero me miraba desconcertado. Creo que era la primera vez en su vida que intentaban darle propina.
continuará
viernes, diciembre 21, 2007
Encuentros con un notario I
El martes fue la primera vez en que entré en una notaría, lo que dice mucho y no bueno de mi trayectoria vital. Y aunque era mi primera notaría sentí que todas las notarías son iguales. Edificio clásico con portero trajeado, techos altos, largos pasillos, cuadros de caza y bodegones. Las chicas de recepción vestían también clásico, como el edificio. A veces los tópicos son tan certeros. Las revistas de la sala de espera me decepcionaron. Eran las mismas que podría haber encontrado en un dentista. Creía que tendrían revistas sobre economía e inversiones, o esa revista que se llama Gentleman y que no sé porqué está también en los quioscos de Lavapiés pero después vi que ese era un pensamiento absurdo. De quienes entran en una notaria el único que seguro tiene dinero que invertir es el notario y tendrá esas revistas en su casa, no en la sala de espera para humillar a sus clientes.
Yo tenía cita con el notario a las doce de la mañana. Tras un año en el que me había citado con una traductora, una redactora, alguna que otra guionista y una ingeniera medioambiental, citarme con un notario me parecía una buena forma de terminar el año. Al menos no me quedaría un regusto amargo si no terminábamos en la cama. Fui a la notaría porque iba a entrar en el accionariado de la productora de unos amigos (suena a más de lo que es). Y eso le dije a la chica de recepción. Ella se alejó por el pasillo hasta una habitación al fondo y le avisó de mi presencia y objetivos al Notario. Hay días en los que tengo hasta eso, presencia y objetivos. El Notario le transmitió a la chica una duda sobre mis objetivos que yo oí perfectamente. La chica regresó con su traje clásico por el pasillo y me repitió la duda del notario. Yo entendía todas las palabras del notario por separado, pero al juntarlas en frases no comprendía nada. Me pasa lo mismo con muchos políticos y con el cura de mi pueblo. Le comuniqué mis dudas a la chica. Ella tampoco entendía muy bien, no sé si mis dudas o a mí.
Se alejó de nuevo por el pasillo y le contó mis dudas sobre sus dudas al Notario. Yo sabía que el Notario me había oído perfectamente, como yo lo oía ahora hablar a él, en su habitación del fondo del pasillo y no terminaba de comprender por qué no salía. ¿Sería la habitación del fondo del pasillo el baño y estaba el notario defecando o miccionando, que es lo que hacen los notarios en los baños, mientras hablaba con la chica? Porque si no era algo así parecíamos una de esas parejas que han reñido y sólo se hablan a través de un tercero. Al menos la chica clásica andaba por el pasillo con algo parecido al garbo.
Por fin el Notario decidió salir de su habitación y recorrió el pasillo hasta llegar junto a mí. Caminaba sin garbo ninguno. Al verlo pensé que sí, que era un alivio que esa cita no terminara en la cama. El Notario estrechó mi mano y me habló. Como las revistas, su dentadura me defraudó. Uno espera algo más de la dentadura de un notario. Necesitaba una ortodoncia urgentemente pero creo que en su gremio no se estila, a no ser que seas el típico notario adolescente. El Notario me explicó algo que no entendí pero asentí como si entendiera perfectamente. Parte de mi vida se ha basado en ese proceso. Después pasamos a una habitación en la que había una enciclopedia jurídica de muchos tomos que ocupaba exactamente toda la pared. Sentí que la pared estaba hecha a medida de la enciclopedia. El Notario me pidió mi DNI. Lo dejé sobre la mesa. Lo cogió y lo miró por ambos lados. Miró a mi foto y me miró a mí.
-Es por el flash- le dije, intentando justificar mi cara de susto. Y puse cara de susto para que pudiera ver que yo era realmente yo. Conseguí que me mirara raro.
Por fin el Notario pareció dar el visto bueno a mi DNI aunque no le dije que a efectos policíacos no sirve y que no sacar uno nuevo me costó ser trasladado a una comisaría en Toledo y que un comisario me explicara porqué le gustan los Hombres de Paco más que el Comisario, información que yo nunca le pedí. Otro día cuento eso, o igual no. Por lo pronto mañana seguiré contando mi encuentro con el Notario y las cuitas que me causó. Ea, que quería escribir cuitas.
Yo tenía cita con el notario a las doce de la mañana. Tras un año en el que me había citado con una traductora, una redactora, alguna que otra guionista y una ingeniera medioambiental, citarme con un notario me parecía una buena forma de terminar el año. Al menos no me quedaría un regusto amargo si no terminábamos en la cama. Fui a la notaría porque iba a entrar en el accionariado de la productora de unos amigos (suena a más de lo que es). Y eso le dije a la chica de recepción. Ella se alejó por el pasillo hasta una habitación al fondo y le avisó de mi presencia y objetivos al Notario. Hay días en los que tengo hasta eso, presencia y objetivos. El Notario le transmitió a la chica una duda sobre mis objetivos que yo oí perfectamente. La chica regresó con su traje clásico por el pasillo y me repitió la duda del notario. Yo entendía todas las palabras del notario por separado, pero al juntarlas en frases no comprendía nada. Me pasa lo mismo con muchos políticos y con el cura de mi pueblo. Le comuniqué mis dudas a la chica. Ella tampoco entendía muy bien, no sé si mis dudas o a mí.
Se alejó de nuevo por el pasillo y le contó mis dudas sobre sus dudas al Notario. Yo sabía que el Notario me había oído perfectamente, como yo lo oía ahora hablar a él, en su habitación del fondo del pasillo y no terminaba de comprender por qué no salía. ¿Sería la habitación del fondo del pasillo el baño y estaba el notario defecando o miccionando, que es lo que hacen los notarios en los baños, mientras hablaba con la chica? Porque si no era algo así parecíamos una de esas parejas que han reñido y sólo se hablan a través de un tercero. Al menos la chica clásica andaba por el pasillo con algo parecido al garbo.
Por fin el Notario decidió salir de su habitación y recorrió el pasillo hasta llegar junto a mí. Caminaba sin garbo ninguno. Al verlo pensé que sí, que era un alivio que esa cita no terminara en la cama. El Notario estrechó mi mano y me habló. Como las revistas, su dentadura me defraudó. Uno espera algo más de la dentadura de un notario. Necesitaba una ortodoncia urgentemente pero creo que en su gremio no se estila, a no ser que seas el típico notario adolescente. El Notario me explicó algo que no entendí pero asentí como si entendiera perfectamente. Parte de mi vida se ha basado en ese proceso. Después pasamos a una habitación en la que había una enciclopedia jurídica de muchos tomos que ocupaba exactamente toda la pared. Sentí que la pared estaba hecha a medida de la enciclopedia. El Notario me pidió mi DNI. Lo dejé sobre la mesa. Lo cogió y lo miró por ambos lados. Miró a mi foto y me miró a mí.
-Es por el flash- le dije, intentando justificar mi cara de susto. Y puse cara de susto para que pudiera ver que yo era realmente yo. Conseguí que me mirara raro.
Por fin el Notario pareció dar el visto bueno a mi DNI aunque no le dije que a efectos policíacos no sirve y que no sacar uno nuevo me costó ser trasladado a una comisaría en Toledo y que un comisario me explicara porqué le gustan los Hombres de Paco más que el Comisario, información que yo nunca le pedí. Otro día cuento eso, o igual no. Por lo pronto mañana seguiré contando mi encuentro con el Notario y las cuitas que me causó. Ea, que quería escribir cuitas.
lunes, diciembre 17, 2007
el futuro
miércoles, diciembre 12, 2007
Mi interesar la mujer de Rusia
Ayer me llegó este mensaje. Me escribe una chica rusa. Me inquieta que se defina a sí misma como: tierno, romántico y condescendiente. Pero en fin, ya lo sabemos, nadie es perfecto.
Hola mi amigo nuevo!
Me llamo Yuliya! Mi de Rusia. A mi de 29 anos. De ti interesar las relaciones con la mujer de otro pais?? De ti interesar la relacion con la mujer de Rusia??? Querer en seguida decir que buscar las relaciones serias. No buscar simplemente la charlataneria o el entretenimiento. Buscar las relaciones serias que pueden llevar al amor y elmatrimonio. Puedo caracterizarme por las palabras: responsable,tierno, romantico, serio, bueno, condescendiente. Si asi como buscar las relaciones serias aquello mi pedirte responder a este mensaje. Si interesarte aquello escribe por favor a mi direccion yuliya xxxx@rambler.ru! Con la impaciencia esperare su mensaje.
Me llamo Yuliya! Mi de Rusia. A mi de 29 anos. De ti interesar las relaciones con la mujer de otro pais?? De ti interesar la relacion con la mujer de Rusia??? Querer en seguida decir que buscar las relaciones serias. No buscar simplemente la charlataneria o el entretenimiento. Buscar las relaciones serias que pueden llevar al amor y elmatrimonio. Puedo caracterizarme por las palabras: responsable,tierno, romantico, serio, bueno, condescendiente. Si asi como buscar las relaciones serias aquello mi pedirte responder a este mensaje. Si interesarte aquello escribe por favor a mi direccion yuliya xxxx@rambler.ru! Con la impaciencia esperare su mensaje.
jueves, noviembre 22, 2007
retoque fotográfico
Una amiga está aprendiendo retoque de fotografía con photoshop. Hace sus prácticas con señoras de Cádiz. Las señoras de Cádiz, como casi todos, quieren salir guapas en las fotos El problema surge porque las señoras de Cádiz, como casi todos, conocen el poder rejuvenecedor del photoshop y quieren que mi amiga elimine cualquier atisbo de arrugas. Hay que decir que a partir de cierta edad, aquí y en Cádiz, las arrugas, más que con atisbos, se manifiestan con evidencias.
Que esos retoques queden naturales requiere horas y horas de photoshop. Y en todas las fotos, porque no puedes darles un álbum a las señoras con fotos en las que en una hoja parezcan ellas mismas y en la siguiente sus hijas. Pero aunque en todas las fotos el photoshop haga su magia, sigue existiendo un problema. Las señoras. No pueden ir con el álbum en la mano diciendo lo guapas que han salido porque lo que realmente se verá es lo retocadas que han quedado.
¿Pero qué harán con las fotos? ¿Las guardarán para eso llamado posterioridad? ¿Se guardarán a si mismas y dejarán que salgan las fotos? ¿No será la posteridad todo lo que venga tras esas fotos? ¿Puede uno tener posteridad y seguir vivo?
Hay gente que no quiere ser recordada en fotografías. Digamos que tienen fotofobia. Las pocas fotos que tenemos de mi abuela paterna corresponden al género “abuela en fuga”. Pese a sus 70 años se lanzaba a la carrera al ver una cámara de fotos. La abuela de un amigo del pueblo no quería que le pusieran foto en la lápida, como aún se hace con frecuencia en mi pueblo. No le gustaba la idea de que algún paisano se parara en su lápida y dijera: “Mira qué fea ha salido la Piernilla”. Aguantar eso frente a tu propia tumba y no poder contestar le debía parecer duro. Para que sus hijos no colocaran el retrato acudió a la amenaza:
-Si me ponéis fotos os aparezco.
Se murió la mujer y no le pusieron foto en la lápida. No tuvo que aparecerse a sus hijos y por lo tanto, oír: “Mira qué bien que ha salido en la aparición la abuela.”
Que esos retoques queden naturales requiere horas y horas de photoshop. Y en todas las fotos, porque no puedes darles un álbum a las señoras con fotos en las que en una hoja parezcan ellas mismas y en la siguiente sus hijas. Pero aunque en todas las fotos el photoshop haga su magia, sigue existiendo un problema. Las señoras. No pueden ir con el álbum en la mano diciendo lo guapas que han salido porque lo que realmente se verá es lo retocadas que han quedado.
¿Pero qué harán con las fotos? ¿Las guardarán para eso llamado posterioridad? ¿Se guardarán a si mismas y dejarán que salgan las fotos? ¿No será la posteridad todo lo que venga tras esas fotos? ¿Puede uno tener posteridad y seguir vivo?
Hay gente que no quiere ser recordada en fotografías. Digamos que tienen fotofobia. Las pocas fotos que tenemos de mi abuela paterna corresponden al género “abuela en fuga”. Pese a sus 70 años se lanzaba a la carrera al ver una cámara de fotos. La abuela de un amigo del pueblo no quería que le pusieran foto en la lápida, como aún se hace con frecuencia en mi pueblo. No le gustaba la idea de que algún paisano se parara en su lápida y dijera: “Mira qué fea ha salido la Piernilla”. Aguantar eso frente a tu propia tumba y no poder contestar le debía parecer duro. Para que sus hijos no colocaran el retrato acudió a la amenaza:
-Si me ponéis fotos os aparezco.
Se murió la mujer y no le pusieron foto en la lápida. No tuvo que aparecerse a sus hijos y por lo tanto, oír: “Mira qué bien que ha salido en la aparición la abuela.”
miércoles, octubre 17, 2007
Falange empapeladora de las jons
Una noche de estas o de aquellas, paseando por Madrid, vimos unos cuantos carteles de una de las cuantas falanges que en este país tenemos. Eran carteles sobre el día de la hispanidad en los que se veía a Zapatero e Ibarretxe con pinta de cometer tropelías. Seguimos caminando por la calle Alberto Aguilera, toda empapelada con el cartelito. No sólo paredes, sino preferiblemente ventanales de comercios y entidades bancarias. No se libraba nadie: la caixa, intermon...
A lo lejos, trabajando, vimos al comando cartelero. Uno esperaba algún skin, un falangista musculado, esas cosas. Pero no, tenían pinta de eso tan peligroso que se llama “gente normal”. Salvo uno, un freaky con aspecto de lechugino, todo de negro y peinado al estilo de los primeros Beatles que parecía perdido en la vida y en la falange. Los miramos con mirada reprobadora, pero ni se enteraron. Mejor.
Seguimos andando por la calle empapelada y pasamos junto a unas oficinas de Caja Duero. Les debió parecer muy española esa caja porque la habían respetado.
A lo lejos, trabajando, vimos al comando cartelero. Uno esperaba algún skin, un falangista musculado, esas cosas. Pero no, tenían pinta de eso tan peligroso que se llama “gente normal”. Salvo uno, un freaky con aspecto de lechugino, todo de negro y peinado al estilo de los primeros Beatles que parecía perdido en la vida y en la falange. Los miramos con mirada reprobadora, pero ni se enteraron. Mejor.
Seguimos andando por la calle empapelada y pasamos junto a unas oficinas de Caja Duero. Les debió parecer muy española esa caja porque la habían respetado.
jueves, septiembre 27, 2007
Dragó, los negros y los amoríos
Ayer leí en internet una “noticia” en la que se contaba que Dragó reconocía que su último libro se lo habían escrito.
-En realidad es un libro que me lo han preparao, yo no he hecho nada.
Así se oye en el vídeo, y suena bastante mal, aunque en realidad es un librillo en el que un colaborador y él simulan un dialogo y aprovechan para ir metiendo fragmentos de sus obras anteriores. Vamos, un refrito.
Algún cámara cabroncete de Telemadrid ya grababa a Dragó y a la Botella cuando aún no estaban en el aire y se coló eso y más.
Lo más triste de esta conversación, grabada a traición, todo hay que decirlo, no es lo del libro, que me parece hasta normal, sino el tono pelota de Dragó, la distancia seca de la Botella, con el labio fruncido todo el tiempo. U oírlo hablar de los kilómetros que se hace con la bicicleta estática pese a su edad. Vamos, lo que le he oído a mi padre durante años. Lo más triste es ver que Dragó chochea y está hasta untoso frente a una señora que me parece, lo desprecia.
He terminado en su página, y me he encontrado con esta curiosa nota en la portada:
Para Belén, la chica a la que le temblaban las piernas en la Feria del Libro: He intentado responder a tu llamada, pero tengo equivocado tu teléfono. Dime cuál es, escribe al e-mail javi_axia@yahoo.es. Gracias.
Dragó
Aunque la nota va firmada por Dragó, el mail es del webmaster de Dragó, un chaval llamado Javier Redondo, que parece que usa la página de su jefe para ligar, lo que sería divertido. Pero claro, que a una chica le tiemblen las piernas por un webmaster y en la feria del Libro, con la de escritores que hay por allí. ¿Y si resulta que que el webmaster le lleva los amorios a Dragó? Aquí hay una historia más interesante que la del libro y el negro.
pd: el diseño de páginas web te puede llevar por senderos inescrutables. (es que quería escribir inescrutables y no sabía cómo).
viernes, septiembre 21, 2007
Todo es acostumbrarse
Freaky come cristales delante de una cámara de televisión.
Periodista avispado pregunta.
-¿Qué gusto tiene?
-El mismo que tos...
pd: parece que no es tan difícil
Periodista avispado pregunta.
-¿Qué gusto tiene?
-El mismo que tos...
pd: parece que no es tan difícil
miércoles, septiembre 19, 2007
píntame un amigo
el otro día la profesora le dio a mi sobrino (4 años) una hoja para dibujar. En ella había varios niños agrupados y uno que estaba solo en un rincón. Al niño solitario había que dibujarle un amigo para que no siguiera aislado. Al rato la profesora recogió los trabajos. Mi sobrino no había pintado nada.
-Eduardo, le tenías que haber pintado un amigo al niño.
-Ya lo he hecho.
-No, no has pintado nada.
-Sí, lo que pasa es que es un amigo invisible.
No sabemos si tiene mucho morro, imaginación o una peligrosa combinación de ambos.
-Eduardo, le tenías que haber pintado un amigo al niño.
-Ya lo he hecho.
-No, no has pintado nada.
-Sí, lo que pasa es que es un amigo invisible.
No sabemos si tiene mucho morro, imaginación o una peligrosa combinación de ambos.
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