lunes, julio 12, 2010

Crónicas estivales: conflicto canino

mi sobrina corriendo con Harry

 Ayer me senté a leer el periódico en una terraza de la plaza del pueblo y mi perró se meo en la rueda de un cochecito de bebé. Al principio sólo acerté a decir, a modo de excusa: “algo habrá olido”.  


 El dueño del coche se cagó en mi perro y en su madre (la de mi perro). Yo no sabía si me podía ofender porque insultaran a mi perro. Al fin y al cabo es mi perro. Me dieron ganas de decirle que fuera a mearse en las ruedas de mi coche, que estaba cerca, para compensar. Que yo no me iba a cagar en él por eso. Pero en fin, no me ofendí. Cansa tanto eso de ofenderse.


También dijo el dueño del cochecito que si pillaba a mi perro le iba a dar una patada pero la verdad, eso no me inquietó porque es difícil pillarlo. Yo aún no lo he conseguido, es un perro huidizo. La mujer del que insultaba a mi perro desdramatizó. Después su niña quería jugar con el perro y el padre terminó haciéndole fotos a su hija  con Harry. Podría filosofar sobre lo cambiante del ser humano y tal y cual...


A mis sobrinos les hace ilusión poder pasear al perro atado. Antes lo soltábamos pero como no hace caso a veces huía y se pasaba el día  por ahí. El perro se llama Harry en honor a un príncipe inglés. No sé porqué esa veneración de mi madre a la monarquía británica. Aunque viendo a Harry con sus legañas, su despeluche de perro sin raza y sin nada, de perro abandonado, de perro asustadizo porque tal vez pasó mucho miedo de cachorro, no sé si es veneración monárquica llamar así a nuestro perro. Pero bueno, en cualquier caso mejor Harry a Felipe, que se parece demasiado a mi nombre. Además en el pueblo hay varios Felipes y no sé si les sentaría bien que nosotros llamáramos así a nuestro perro.

1 comentario:

trilceunlugar dijo...

es LARRY...LARRY ESTÁ EN INTERNET!!!